Conoce la Terapia Gestalt Práctica


 

 

Francisco Gómez San Miguel

Director del Instituto de Terapia Gestalt Práctica

En agosto de 2005 me crucé con María Elena Gaitán Shiosaki, notable terapeuta Gestalt formada en Norteamérica, de forma aparentemente casual. Siempre me había interesado el campo psicológico y llevaba bastantes años leyendo libros de autoayuda. Sin embargo cuando conocí esta forma afrontar la vida todo fue completamente diferente. La psicología está plagada de enfoques y teorías, pero la Gestalt no es una teoría, sino que está basada en la no-teoría. Es LA VIDA. Para mí consiste en no dejarme engañar por los pensamientos y la educación que recibí y vivir realmente en conexión con la realidad de mi vida, de mis necesidades y de mis sentimientos, sin pintar la vida del color que me gustaría que fuera, sino como realmente es. Consiste en estar conectado conmigo, en darme permiso para ser yo mismo, en lugar de la persona que esperan los demás que yo sea.

El cambio que viví fue tan grande que la Gestalt se convirtió para mí en un tesoro de valor incalculable, un tesoro que merece la pena ser compartido y multiplicado para que llegue a muchas personas y familias, y ayude a transformar la sociedad entera.

Por eso en cuanto tuve la posibilidad de formarme, esta «formación» se convirtió en lo primero en mi vida: es decir, mi vida se convirtió en lo primero de mi vida. A través de la Gestalt, descubrí el camino hacia un autoconocimiento muy profundo y la forma de ayudar a los demás a resolver las situaciones pendientes de su vida. Ese autoconocimiento no es algo «teórico»,  no se puede lograr a través de libros, esquemas, exámenes, ponencias, o conversaciones sino  de una forma esencialmente práctica y vivencial.

En la Gestalt no valen los paños calientes: la coherencia del profesional, la prioridad de realizar un trabajo profesional por encima del lucro, la honestidad, el trabajo con la intuición y un profundo conocimiento de los mecanismos neuróticos y el lenguaje corporal son bases para que la persona se reencuentre y se descubra.

Si te estás planteando formarte en Gestalt no lo hagas si no estás dispuesto a que sea una prioridad. Conocerás partes de ti que no te van a gustar y necesitarás enfrentarte a situaciones que igual piensas que no eres capaz. Pero la recompensa es muy grande: tendrás las riendas de tu vida para vivir plenamente, y podrás ayudar a otras personas a resolver muchas cosas que aparentemente «no tienen solución», de esas que se dice que «se curan con el tiempo», o que ya «no tienen remedio», pero afectan profundamente al bienestar y a la salud de las personas.

En estos años ofreciendo consultas, muchas personas han resuelto situaciones que en otros campos se consideran «crónicas», se han deshecho de sus dependencias, han transformado sus relaciones de pareja, se han atrevido a expresar cosas que necesitaban y nunca hubieran soñado, se han aprendido a valorar, a respetar y a querer a sí mismas, han dejado «manías», han aprendido a criar a sus hijos de una forma muy diferente… y me siento muy feliz de haber contribuido a que estar personas transformen sus vidas.

Además en estos 3 años años como formador, varias personas han terminado ya su formación en nuestro Instituto y están empezando ya a ofrecer talleres y servicios para ayudar a personas que no saben cómo afrontar su vida, que buscan algo más que una «receta», que les da igual «cómo se llama» el síndrome que tienen, que quieren mucho más que unas pastillas, y que están dispuestos a hacer lo necesario para que su vida funcione.

La Gestalt es algo diferente, no es magia (aunque por los cambios rápidos que se producen a veces lo parece), no tiene qué ver con el New Age, no se usan diagnósticos, no interesan las opiniones del consultor, y mucho menos el conocimiento del «gurú» que te va a decir las palabras mágicas para que resuelvas tu vida. En la Gestalt necesitas trabajar tú y esa es la única forma de evolucionar: salir de «lo malo conocido» y atreverte con «lo bueno por conocer». El profesional tiene la sabiduría para ayudarte a encontrar tu camino. Si te comprometes a formarte, adquirirás esa sabiduría para cambiar tu vida y ayudar a otros. Por eso la Gestalt Práctica para mí ha sido y sigue siendo, una aventura apasionante y diaria.

Si te interesa, con la mayor honestidad, estoy aquí para ayudarte a hacer tu camino.

Para formarte

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