Misión, visión y valores


MISIÓN

Quienes somos

El Instituto de Terapia Gestalt Práctica es una entidad que ofrece formación en Terapia Gestalt en Castilla y León, siguiendo las bases de esta importante corriente terapéutica de enfoque humanista, para mejorar la sociedad, potenciando a todas las personas con las que trabajamos. Nuestros ámbitos de trabajo son la formación, la terapia y la investigación.

Objetivos del Instituto

  • Formar terapeutas que sean buenos profesionales
  • Promover la Terapia Gestalt Práctica como recurso eficaz para el desarrollo personal
  • Intervenir terapéuticamente con las personas que lo necesiten
  • Investigación en el campo terapéutico
  • Educar y sensibilizar a la sociedad española
  • Promover la sana gestión de emociones en las organizaciones, principalmente en el ámbito educativos
  • Formar en la adecuada gestión de grupos humanos
  • Respaldar la actividad profesional de los Terapeutas Asociados
  • Atender socioeducativamente a todo tipo de colectivos
  • Desarrollar otras actividades terapéuticas complementarias
  • Misión

Nuestro propósito es acercar esta maravillosa forma de comprender en profundidad la vida, a la mayor gente posible, ayudándolos a ser más auténticos, a recuperar su esencia como seres humanos, sacar su potencial y creatividad, ser más autónomos y libres, vivir en la realidad del presente y de resolver los conflictos en la ahora y aquí.

Visión: así entendemos nuestro trabajo

VISIÓN

La Terapia

A través de esta terapia, la persona aprende aceptarse con todos sus aspectos, incluyendo las partes que considera negativas. Se aprende a sanar el pasado e identificar el condicionamiento del pasado que afecta de forma negativa a su vida de hoy. El propósito principal de la Terapia Gestalt es que el paciente se vuelve más autentico con la habilidad de darse a sí mismo todo el apoyo necesario en sus decisiones, así como hacerse responsable de las consecuencias de sus actos y decisiones. Para ello facilita la autoaceptación y una sana autonomía en vez de alimentar las dependencias de otros para lograr el bienestar (ya sean familiares, amigos o incluso terapeutas).

Gracias a la Terapia Gestalt la persona lograr cubrir sus necesidades; consigue identificar la realidad de la situación en vez de crear una fantasía mental; aprende a respetarse a sí misma y a los demás tal como son, en lugar de como piensa que deberían ser; descubre y desarrolla su potencial; y recuperar la ilusión de vivir y de vivir día por día, momento por momento con confianza y alegría.

El terapeuta se acerca al paciente sin interpretaciones, juicios, o hipótesis, simplemente trabaja con lo obvio, aumentando en éste la capacidad de autoapoyo.

Los terapeutas asociados dentro del Instituto de Terapia Gestalt Práctica no trabajan realizando terapias con un tiempo previamente limitado, pues es incoherente con la forma de trabajo de la propia Gestalt. Consideramos irresponsable el uso extendido que se hace de este sistema en la consulta psicológica, en la cuál se limita el tiempo a 50 minutos, momento en el cuál el paciente debe abandonarla consulta hasta la siguiente sesión. En algunos de estos casos ha dado lugar a graves consecuencias personales debido a terapias dejadas a medias. Un terapeuta está ayudando a personas, y esta relación de ayuda no puede estar determinada por una hora prefijada en el reloj. En función del criterio del terapeuta, la terapia podrá ser más corta o más larga.

Por este motivo, aunque los talleres tienen un horario delimitado, en caso de necesidad éste se ampliará y adaptará. Esta es una condición particular de los terapeutas formados en el Instituto y es una garantía para todas las personas que se acercan a nosotros.

La formación de terapeutas

Durante todas las sesiones de formación los estudiantes asisten a sesiones terapéuticas completas de los compañeros con los que se están formando. En lugar de revelar situaciones pendientes de cierre y luego cerrarlas en consulta privada, todas estas situaciones se trabajan en el grupo de formación de terapeutas. De esta forma pueden reflexionar y visualizar todos aquellos elementos teóricos que pudieran estarse expresando, sin que suponga un coste adicional para los terapeutas en formación. Asimismo los alumnos van trabajando asuntos personales de forma que caminan hacia la coherencia como terapeutas y ello les permite ayudar a otras personas desde su propia experiencia y no desde la teoría o las técnicas de otros.

Se incentiva que cada alumno vaya desarrollando su propio estilo terapéutico, con la supervisión del responsable de la formación. De esta forma cada alumno hace su aportación a la terapia Gestalt, para evitar, como previene Fritz Perls, que los terapeutas apliquen de forma mecánica una técnica (que sería incompatible con la propia la terapia Gestalt).

Durante la formación los alumnos aprenden a incorporar en su vida diaria las enseñanzas propias de la Gestalt Práctica. Es fundamental que los terapeutas tengan una coherencia y credibilidad, y que cualquier cosa que vayan a trabajar con sus pacientes lo tengan trabajado y resuelto en sí mismos.

Desde el primer año, los alumnos tienen la oportunidad de ir practicando como terapeutas gestálticos (sólo dentro del grupo de formación), con la garantía de que estar supervisados por el responsable de la formación, que se encarga de que no quede ninguna persona incompleta. En la Escuela de Gestalt Práctica creemos que no es posible ser un excelente terapeuta sin una abundante práctica, pues de otra forma lo único que se consigue es mecanizar una serie de técnicas.

VALORES

Respeto a la persona

Para nosotros respetar es permitir a la persona que descubra su camino, es considerarla capaz de tal cosa. Es el valor fundamental para poder establecer una relación de ayuda. Asimismo también es fundamental respetar el ritmo de cada persona para darse cuenta. Consideramos imprescindible tratar a la persona como un alma que se pone en manos del terapeuta para aprender a vivir mejor, y esto hace que el lucro deba ser algo secundario.

No juicio

Es un valor la ausencia de juicio moral conforme a ninguna corriente de pensamiento actual o religión. Lo importante es ver si una situación es sana/insana, no etiquetarla de buena/mala. Vivir y sanar es una cuestión de necesidades personales, no de juicios.

Coherencia

Los estatutos de nuestro Instituto requieren coherencia a sus miembros asociados. Eso significa tener resueltas aquellas situaciones en las que ayuda al paciente. Este valor vertebra la formación de terapeutas impartida y ofrece fiabilidad a las personas que necesitan nuestra ayuda.